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Donde leer es un placer perverso
The Walking Dead cuenta cómo Rick Grimes, un policía estadounidense oriundo de Kentucky, después de un accidente ocurrido en cumplimiento del deber, despierta de un estado de coma para encontrarse con un mundo arrasado por cadáveres deseosos de carne fresca, sin saber que ha pasado a su alrededor.
Ante este desolado panorama, Rick emprende la búsqueda de su familia. Con el paso de las publicaciones se ve cómo un Rick más curtido se une a los supervivientes que va encontrando en busca de un lugar donde establecerse y estar seguros o al menos poder hacer frente a la amenaza zombie que les acecha.
The Walking Dead (literalmente Los muertos andantes, y en la edición en español Los muertos vivientes) es una serie de historietas estadounidense de periodicidad mensual escrita por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore, reemplazado por Charlie Adlar a partir del número 7. The Walking Dead cuenta las aventuras y desventuras de un grupo de personas tratando de sobrevivir tras un apocalipsis zombi.Realizada en blanco, negro y grises, excepto las portadas, fue publicada inicialmente en Estados Unidos por Image Comics desde el año 2003 y en España de manos de Planeta DeAgostini Comics desde junio de 2005.
En 2010 fue objeto de una adaptación como serie televisiva, la cual ya tuvo un estreno mundial a fines de Octubre.
Vive en la parroquia de San Bennet Funk, cerca del Mercado Real, una honesta y pobre viuda quien, después de morir su marido, tomó huéspedes en su casa. Es decir, dejó libres algunas de sus habitaciones para aliviar su renta. Entre otros, cedió su buhardilla a un artesano que hacía engranajes para relojes y que trabajaba para aquellos comerciantes que vendían dichos instrumentos, según es costumbre en esta actividad.
Sucedió que un hombre y una mujer fueron a hablar con este fabricante de engranajes por algún asunto relacionado con su trabajo. Y cuando estaban cerca de los últimos escalones, por la puerta completamente abierta del altillo donde trabajaba, vieron que el hombre (relojero o artesano de engranajes) se había colgado de una viga que sobresalía más baja que el techo o cielorraso. Atónita por lo que veía, la mujer se detuvo y gritó al hombre, que estaba detrás de ella en la escalera, que corriera arriba y bajara al pobre desdichado.
En ese mismo momento, desde otra parte de la habitación, que no podía verse desde las escaleras, corrió velozmente otro hombre que llevaba un escabel en sus manos. Éste, con cara de estar en un grandísimo apuro, lo colocó debajo del desventurado que estaba colgado y, subiéndose rápidamente, sacó un cuchillo del bolsillo y sosteniendo el cuerpo del ahorcado con una mano, hizo señas con la cabeza a la mujer y al hombre que venía detrás, como queriendo detenerlos para que no entraran; al mismo tiempo mostraba el cuchillo en la otra, como si estuviera por cortar la soga para soltarlo.
Ante esto la mujer se detuvo un momento, pero el hombre que estaba parado en el banquillo continuaba con la mano y el cuchillo tocando el nudo, pero no lo cortaba. Por esta razón la mujer gritó de nuevo a su acompañante y le dijo:
-¡Sube y ayuda al hombre!
Suponía que algo impedía su acción.
Pero el que estaba subido al banquillo nuevamente les hizo señas de que se quedaran quietos y no entraran, como diciendo: «Lo haré inmediatamente».
Entonces dio dos golpes con el cuchillo, como si cortara la cuerda, y después se detuvo nuevamente. El desconocido seguía colgado y muriéndose en consecuencia. Ante la repetición del hecho, la mujer de la escalera le gritó:
-¿Que pasa? ¿Por qué no bajas al pobre hombre?
Y el acompañante que la seguía, habiéndosele acabado la paciencia, la empujó y le dijo:
-Déjame pasar. Te aseguro que yo lo haré -y con estas palabras llegó arriba y a la habitación donde estaban los extraños.
Pero cuando llegó allí ¡cielos! el pobre relojero estaba colgado, pero no el hombre con el cuchillo, ni el banquito, ni ninguna otra cosa o ser que pudiera ser vista a oída. Todo había sido un engaño, urdido por criaturas espectrales enviadas sin duda para dejar que el pobre desventurado se ahorcara y expirara.
El visitante estaba tan aterrorizado y sorprendido que, a pesar de todo el coraje que antes había demostrado, cayó redondo en el suelo como muerto. Y la mujer, al fin, para bajar al hombre, tuvo que cortar la soga con unas tijeras, lo cual le dio gran trabajo.
Como no me cabe duda de la verdad de esta historia que me fue contada por personas de cuya honestidad me fío, creo que no me dará trabajo convencerlos de quién debía de ser el hombre del banquito: fue el Diablo, que se situó allí con el objeto de terminar el asesinato del hombre a quien, según su costumbre, había tentado antes y convencido para que fuera su propio verdugo. Además, este crimen corresponde tan bien con la naturaleza del Demonio y sus ocupaciones, que yo no lo puedo cuestionar. Ni puedo creer que estemos equivocados al cargar al Diablo con tal acción.
Nota: No puedo tener certeza sobre el final de la historia; es decir, si bajaron al relojero lo suficientemente rápido como para recobrarse o si el Diablo ejecutó sus propósitos y mantuvo aparte al hombre y a la mujer hasta que fue demasiado tarde. Pero sea lo que fuera, es seguro que él se esforzó demoníacamente y permaneció hasta que fue obligado a marcharse.
Sucedió que un hombre y una mujer fueron a hablar con este fabricante de engranajes por algún asunto relacionado con su trabajo. Y cuando estaban cerca de los últimos escalones, por la puerta completamente abierta del altillo donde trabajaba, vieron que el hombre (relojero o artesano de engranajes) se había colgado de una viga que sobresalía más baja que el techo o cielorraso. Atónita por lo que veía, la mujer se detuvo y gritó al hombre, que estaba detrás de ella en la escalera, que corriera arriba y bajara al pobre desdichado.
En ese mismo momento, desde otra parte de la habitación, que no podía verse desde las escaleras, corrió velozmente otro hombre que llevaba un escabel en sus manos. Éste, con cara de estar en un grandísimo apuro, lo colocó debajo del desventurado que estaba colgado y, subiéndose rápidamente, sacó un cuchillo del bolsillo y sosteniendo el cuerpo del ahorcado con una mano, hizo señas con la cabeza a la mujer y al hombre que venía detrás, como queriendo detenerlos para que no entraran; al mismo tiempo mostraba el cuchillo en la otra, como si estuviera por cortar la soga para soltarlo.
Ante esto la mujer se detuvo un momento, pero el hombre que estaba parado en el banquillo continuaba con la mano y el cuchillo tocando el nudo, pero no lo cortaba. Por esta razón la mujer gritó de nuevo a su acompañante y le dijo:
-¡Sube y ayuda al hombre!
Suponía que algo impedía su acción.
Pero el que estaba subido al banquillo nuevamente les hizo señas de que se quedaran quietos y no entraran, como diciendo: «Lo haré inmediatamente».
Entonces dio dos golpes con el cuchillo, como si cortara la cuerda, y después se detuvo nuevamente. El desconocido seguía colgado y muriéndose en consecuencia. Ante la repetición del hecho, la mujer de la escalera le gritó:
-¿Que pasa? ¿Por qué no bajas al pobre hombre?
Y el acompañante que la seguía, habiéndosele acabado la paciencia, la empujó y le dijo:
-Déjame pasar. Te aseguro que yo lo haré -y con estas palabras llegó arriba y a la habitación donde estaban los extraños.
Pero cuando llegó allí ¡cielos! el pobre relojero estaba colgado, pero no el hombre con el cuchillo, ni el banquito, ni ninguna otra cosa o ser que pudiera ser vista a oída. Todo había sido un engaño, urdido por criaturas espectrales enviadas sin duda para dejar que el pobre desventurado se ahorcara y expirara.
El visitante estaba tan aterrorizado y sorprendido que, a pesar de todo el coraje que antes había demostrado, cayó redondo en el suelo como muerto. Y la mujer, al fin, para bajar al hombre, tuvo que cortar la soga con unas tijeras, lo cual le dio gran trabajo.
Como no me cabe duda de la verdad de esta historia que me fue contada por personas de cuya honestidad me fío, creo que no me dará trabajo convencerlos de quién debía de ser el hombre del banquito: fue el Diablo, que se situó allí con el objeto de terminar el asesinato del hombre a quien, según su costumbre, había tentado antes y convencido para que fuera su propio verdugo. Además, este crimen corresponde tan bien con la naturaleza del Demonio y sus ocupaciones, que yo no lo puedo cuestionar. Ni puedo creer que estemos equivocados al cargar al Diablo con tal acción.
Nota: No puedo tener certeza sobre el final de la historia; es decir, si bajaron al relojero lo suficientemente rápido como para recobrarse o si el Diablo ejecutó sus propósitos y mantuvo aparte al hombre y a la mujer hasta que fue demasiado tarde. Pero sea lo que fuera, es seguro que él se esforzó demoníacamente y permaneció hasta que fue obligado a marcharse.
FIN
Estás roncando. Sé que en una hora y cuarto te vas a levantar al baño. Voy a dejarte la luz encendida. A veces no te acordás de dónde se prende.
Sigo destejiendo el pullóver negro. No puedo dormir. En estas horas de insomnio, sigo pensando en lo que te quiero contar. Quiero que me perdones, nada más. No te imaginás la culpa que siento. Treinta y dos años después, quiero que lo sepas. Estoy más arrepentida que nunca.
Ahora estás teniendo una pesadilla. Te toco los pies para despertarte y lograr que te des vuelta. ¿Serán mis malos pensamientos que se transmiten hacia vos? Siempre temí que ese miedo me delate.
Fue sólo una vez, tanto tiempo atrás. Te lo juro. El Alzheimer va a hacer que lo olvides muy pronto. Pero necesito tu perdón, quiero que lo entiendas. Tuvimos todo. Hijos felices, tus premios, mi vida entera dedicada a ustedes. No me arrepiento de nada. Sólo de eso. Sé que el amor limpia y sana todas las heridas. Aunque a esta altura
y con tus años, no sé si quiero abrir una nueva.
Voy a dejar una carta contándote, con todos los detalles. Sé que vas a entenderme. Empiezo ya mismo a escribirla. Voy a ponerla en la mesita de luz, donde me dejabas las notitas al irte a trabajar.
Sigo destejiendo el pullóver negro. No puedo dormir. En estas horas de insomnio, sigo pensando en lo que te quiero contar. Quiero que me perdones, nada más. No te imaginás la culpa que siento. Treinta y dos años después, quiero que lo sepas. Estoy más arrepentida que nunca.
Ahora estás teniendo una pesadilla. Te toco los pies para despertarte y lograr que te des vuelta. ¿Serán mis malos pensamientos que se transmiten hacia vos? Siempre temí que ese miedo me delate.
Fue sólo una vez, tanto tiempo atrás. Te lo juro. El Alzheimer va a hacer que lo olvides muy pronto. Pero necesito tu perdón, quiero que lo entiendas. Tuvimos todo. Hijos felices, tus premios, mi vida entera dedicada a ustedes. No me arrepiento de nada. Sólo de eso. Sé que el amor limpia y sana todas las heridas. Aunque a esta altura
y con tus años, no sé si quiero abrir una nueva.
Voy a dejar una carta contándote, con todos los detalles. Sé que vas a entenderme. Empiezo ya mismo a escribirla. Voy a ponerla en la mesita de luz, donde me dejabas las notitas al irte a trabajar.
La anciana despertó asustada. Eran las diez de la mañana y los pájaros seguían cantando. No estaba el viejo en la cama. ¿Habría visto la carta? Estaba en el mismo lugar y el sobre, cerrado. ¿Y el viejo?
Se levantó lo más rápido que pudo y se envolvió en su bata. Presintiendo lo peor comenzó a llamarlo. Gritando, llegó hasta el baño. Quieto, pálido, sentado sobre el inodoro estaba el viejo, sin respirar. Ya era tarde. No se podía hacer nada. Dormía en paz.
Se levantó lo más rápido que pudo y se envolvió en su bata. Presintiendo lo peor comenzó a llamarlo. Gritando, llegó hasta el baño. Quieto, pálido, sentado sobre el inodoro estaba el viejo, sin respirar. Ya era tarde. No se podía hacer nada. Dormía en paz.
Dos noches después, luego de retirar las cenizas de la empresa de sepelios, llegó a la casa de siempre. No había nadie para recibirla, para esperarla con el mate tibio. Para acompañarla y para ver, aunque sea en silencio, un poco de televisión.
Van a ser años muy largos. Ni siquiera sé si leyó la carta. ¿Por qué esperé tanto para contárselo?
Puso la caja plateada con los restos sobre la mesa del comedor. Pensó en darse una buena ducha. La necesitaba. Se dio vuelta hacia el sofá, instintivamente, para preguntarle al viejo si había prendido el calefón. Por un tiempo sería así, le habían contado.
Dejó las luces encendidas y fue hacia la cama. Retomó el pullóver y siguió destejiendo. ¿Para qué serviría la lana ahora? Prendió el televisor en el canal que veían cada noche.
Segundos antes de dormirse, se asustó al notar el perfume de él. El de siempre. El que dejaba impregnado en la ropa, en cada prenda que usaba. Algo le impedía moverse. No había nadie allí, pero sentía la presión de una mano gruesa y pesada sobre su garganta.
Intentó gritar. No pudo. Quiso respirar. Ya casi no podía. La mano del viejo seguí apretando su cuello hasta asfixiarla. Cerró los ojos con un solo pensamiento, el último de su vida.
El viejo había leído la carta. Y nunca iba a perdonarla.
Gonzalo Salesky
Extraido de su libro "2011"
Rebecca
del Blog http://recuerdosbellosdeamor.blogspot.com
me ha invitado al meme Libros de Terror. (Gracias, Rebecca)
Reglas del meme
1- Contesta el meme y coloca la imagen en un post.
2- Agradece al Blog y la persona que te lo otorgo.
3- Entregárselo a 10 Blogs con los que lo quieras compartir y avísales para que lo recojan
1) ¿Disfrutas de leer libros de Terror, por qué?
Desde niño he sido un apasionado de la literatura y cine de terror.
Incluso teniendo pesadillas, me encantaba ver peliculas de la productora Hammer (UK)
y sus adaptaciones de Dracula, maravillosamente interpretadas por Christopher Lee.
Las sensaciones de lectura de terror son intensas, e incluso parece oirse sonidos a tu
alrededor. Que miedo!
2)¿Cuál es tu libro de Terror favorito?
Narraciones extraordinarias de Allan Poe
3) ¿Cuál es tu personaje de Terror favorito (vampiro, hombre lobo etc,) y por qué?
Zombie. Pueder ser tu vecino, amigo, familiar... y solo quiere algo de tí, devorarte. Je je je
2)¿Cuál es tu libro de Terror favorito?
Narraciones extraordinarias de Allan Poe
3) ¿Cuál es tu personaje de Terror favorito (vampiro, hombre lobo etc,) y por qué?
Zombie. Pueder ser tu vecino, amigo, familiar... y solo quiere algo de tí, devorarte. Je je je
4) Tu autor de Terror favorito es...
Uno es muy dificil... pero me quedo con Edgar Allan Poe. Todo un clásico del género.
5) ¿Cuál es el libro de Terror que más te decepcionó y por qué?
Creo que fué uno de Stephen King, sobre una maldición que sufría el protagonista. Decepcionante.
6) ¿Cuál es tu escena de Terror favorita?
La secuencia de la sesion de espiritismo de la pelicula: Al final de la escalera.
Creo que fué uno de Stephen King, sobre una maldición que sufría el protagonista. Decepcionante.
6) ¿Cuál es tu escena de Terror favorita?
La secuencia de la sesion de espiritismo de la pelicula: Al final de la escalera.
La piel de gallina.
7)Un libro de Terror que crees que todo el mundo debe leer.
DRACULA de Bram Stocker
8)¿Cuál fue el primer libro de Terror que leíste?
El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, de Robert L. Stevenson
9)Cuéntanos la máxima situación de Terror que has vivido.
Un dia me aventuré a subir hacia una casa abandonada, junto con unos compañeros de colegio.
7)Un libro de Terror que crees que todo el mundo debe leer.
DRACULA de Bram Stocker
8)¿Cuál fue el primer libro de Terror que leíste?
El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, de Robert L. Stevenson
9)Cuéntanos la máxima situación de Terror que has vivido.
Un dia me aventuré a subir hacia una casa abandonada, junto con unos compañeros de colegio.
La casa era conocida como LA CASA DEL PIANO. Y puedo aseguraros que en la casa sonó un piano
de la nada. La casa llevaba decadas abandonada y casi en ruinas. Salimos corriendo y no volvimos jamás.
10) Bonus: Tu Película de Terror favorita es...
10) Bonus: Tu Película de Terror favorita es...
Título: Al final de la escalera (The changeling) 1980
País: EEUU
Invitaré a las siguientes personas a escribir sobre el tema:
Nicole Sagan - La bailarina descalza
Cyllan - Whistle Stop
LaMar - El interior secreto
Nahuel Andres Bravo Cuello - ¿Estás aquí por curiosidad?
MAYLÉN NAORÍ BRAVO CUELLO - El mundo mágico de Maylén
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